Por Valentina Capri — Mercados Globales
La DAO de Uniswap —la comunidad que gobierna el protocolo por votación de quienes poseen el token UNI— recuperó 12,5 millones de tokens UNI, unos US$42 millones, que tenía delegados desde 2022 para sostener su gobernanza. La votación se ejecutó on-chain (en la blockchain) el 1 de junio de 2026 con apoyo casi unánime —unos 45,2 millones de votos a favor y prácticamente ninguno en contra— y devuelve ese poder de voto al control directo de su tesorería, el fondo común de la organización.
Cómo funcionaba el arreglo
Esos 12,5 millones de UNI nunca dejaron de pertenecer a la DAO: lo que estaba cedido era su poder de voto. Una DAO funciona por delegación —muchos poseedores de tokens no votan directamente, sino que ceden su voto a “delegados” que votan en su nombre—, y entre 2022 y 2023 Uniswap enfrentaba un problema típico del mundo DeFi, las finanzas descentralizadas (servicios financieros que corren sobre blockchain, sin bancos): casi nadie votaba y las propuestas no alcanzaban el quorum, el mínimo de votos para que una decisión sea válida.
Para destrabarlo, la DAO tomó 12,5 millones de UNI de su tesorería y, mediante un mecanismo llamado Franchiser, prestó ese poder de voto a actores clave: 2,5 millones a la Uniswap Foundation y 10 millones a un grupo de delegados activos. La tesorería conservó siempre el derecho de recuperarlos. Eso es lo que acaba de ejercer.
Por qué lo recuperaron ahora
Porque la gobernanza creció y el andamiaje dejó de hacer falta. Según la propuesta —escrita por Erin Koen, líder de gobernanza de Uniswap Labs—, las votaciones recientes promedian unos 75 millones de votos, superan el quorum por cerca de 88% y más de 50 delegados manejan ya más de un millón de UNI cada uno.
Hay un segundo motivo, de fondo: el desajuste de incentivos. Esos delegados ejercían un poder de voto enorme sin tener, necesariamente, una exposición económica equivalente en UNI; decidían, en parte, con fichas prestadas. Devolver los tokens reconecta el poder de voto con el riesgo real de quien lo ejerce.
El trasfondo: la pelea por la descentralización
La jugada no ocurre en el vacío. Uniswap arrastra una crítica persistente: que su gobernanza no es tan descentralizada como aparenta. Grandes fondos de inversión de alto riesgo (capital de riesgo) —el más citado, a16z— y la propia Fundación concentran mucho poder de voto. El tema llegó hasta el Congreso de EE.UU.: en una audiencia de junio de 2025 sobre regulación cripto, el representante Sean Casten cuestionó qué tan descentralizada es realmente la DAO.
Recuperar los 12,5 millones de UNI funciona, en parte, como respuesta a esa crítica. Con un matiz: buena parte del voto provino de la propia Fundación y de actores alineados con Uniswap Labs, así que leerlo como un triunfo de la comunidad de base sería ir demasiado lejos.
Qué significa para el precio de UNI
Poco, de forma directa. Esta devolución es fontanería de gobernanza, no economía del token: los 12,5 millones de UNI ya eran de la tesorería, así que recuperar su poder de voto no agrega ni retira monedas de la circulación. Su efecto sobre el precio es menor.
Lo que sí mueve el valor de UNI es otra reforma. En diciembre de 2025, “UNIfication” activó el llamado fee switch: parte de las comisiones del protocolo ahora se usa para recomprar y quemar UNI —retirarlo de circulación de forma permanente—, y en esa jugada se quemaron de golpe 100 millones de UNI, cerca del 10% del suministro, unos US$596 millones. Para quien mira a UNI como activo, ese es el dato que pesa.
En corto: Uniswap retiró las ruedas de apoyo que echaron a andar su gobernanza hace tres años, ahora que ya no las necesita. Para el inversionista, lo que conviene seguir no es esta votación, sino el flujo de comisiones y la quema de UNI.
CryptoArepa informa, no recomienda.





