El 24 de junio de 2026, Ripple puso oficialmente en marcha su moneda estable RLUSD en Japón, con la aprobación del regulador financiero del país (la JFSA) y de la mano de SBI Group, su socio local desde hace casi una década. Es un paso concreto, no una promesa, y se suma a una expansión que este mes también pasó por Turquía y por más de cuarenta redes blockchain. Visto en conjunto, deja ver algo más interesante que un lanzamiento país por país: dónde ve Ripple el futuro de su propio negocio.
Qué se lanzó, exactamente
RLUSD entró a Japón como el segundo stablecoin de dólar extranjero aprobado bajo el marco actualizado del país —el primero fue USDC, de Circle, autorizado en marzo de 2025 y distribuido también por SBI VC Trade—. Se ofrece a usuarios institucionales y minoristas a través de la plataforma de SBI VC Trade, respaldada uno a uno por dólares y bonos del Tesoro de Estados Unidos, con reportes mensuales de reservas. Hoy su capitalización ronda los 1.600 millones de dólares, tras tocar un máximo cercano a 1.800 millones a principios de junio. Dos detalles importan para leer el resto: el lanzamiento japonés corre sobre Ethereum, no sobre la red propia de Ripple, y las operaciones minoristas tienen un tope de alrededor de 6.200 dólares por transacción. Ese mismo día, SBI lanzó su propia moneda estable en yenes, JPYSC, sin tope de monto y apuntada al uso institucional —es decir, el carril de las grandes operaciones en Japón lo está ocupando una ficha local, no RLUSD.
El dato de fondo: Ripple pone RLUSD al lado de XRP
Durante años, la pieza central del negocio de Ripple fue XRP, vendido como el activo “puente” para mover liquidez entre monedas. Lo llamativo del momento actual es que la propia empresa describe ahora a RLUSD como otra opción de liquidez junto a XRP, y su responsable de stablecoins presentó a RLUSD como un puente para pagos, tokenización y gestión de colateral. Es la misma palabra —puente— que durante una década definió a XRP, ahora aplicada a la moneda estable. No es una declaración de guerra contra su propio token; es una señal de que Ripple está construyendo dos carriles en lugar de uno, y de que el carril regulado en dólares es el que más está empujando.
Lo que no hay que sobreinterpretar
Conviene frenar antes de sacar conclusiones grandes. RLUSD sigue siendo pequeña frente a las gigantes USDT y USDC, que dominan el uso real; ganar mercado en Japón, donde esas dos ya están instaladas, no está garantizado. XRP, por su parte, no desaparece: Ripple puede perfectamente usar la moneda estable para unos corredores y el token para otros, y de hecho hay analistas que ven a la empresa trasladando parte de RLUSD hacia su propia red con el tiempo. Y aunque el precio de XRP viene débil —ronda 1,08 dólares, con caídas en la semana y el mes—, parte de esa baja puede ser cíclica: el activo está en zonas de sobreventa que históricamente precedieron rebotes. Quien quiera leer aquí la muerte de XRP está yendo más lejos de lo que dicen los datos.
Qué vigilar
La pregunta útil no es si XRP sube o baja esta semana, sino una de estructura. Primero: por dónde circula de verdad RLUSD. El lanzamiento japonés salió sobre Ethereum, pero a nivel global la oferta de RLUSD en la red propia de Ripple acaba de superar por primera vez a la de Ethereum esta misma semana —un giro que conviene seguir, porque define cuánto de este negocio termina pasando por la red donde XRP sí puede capturar valor. Segundo: si RLUSD logra quitarle mercado de verdad a USDT y USDC en Asia, o se queda en aprobaciones regulatorias vistosas sin uso masivo detrás. Tercero: si XRP encuentra una demanda propia más allá de servir de respaldo a la narrativa de Ripple. La empresa está apostando a tener las dos cosas. Lo que los próximos meses van a mostrar es cuál de las dos el mercado realmente quiere.
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