Antônia Souza, directora de monedas digitales de Visa para América Latina y el Caribe, dijo en una entrevista publicada el 28 de julio de 2026 que las stablecoins —monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable, casi siempre atado 1:1 al dólar— no le compiten a PIX, el sistema de pagos instantáneos del Banco Central de Brasil. Su argumento: PIX resuelve pagos domésticos en reales, las stablecoins resuelven mover dinero entre países. Lo que la entrevista no menciona es que, desde el 1 de octubre de 2026, el Banco Central de Brasil (BCB) le puso un límite concreto a una de las vías reguladas para cumplir esa segunda función.
Lo que dijo Visa
En el podcast Latam Desk de BeInCrypto, conducido por Luis Magalhães, Souza fue directa: «we [stablecoins] are not here to fight against PIX» («las stablecoins no estamos aquí para pelearle a PIX»). Su idea: PIX gana en pagos domésticos instantáneos; las stablecoins ganan en flujos entre fronteras y en guardar valor en dólares. Como evidencia citó el Visa Connector, una infraestructura que permite iniciar pagos hacia el sistema PIX, y programas de tarjetas prepagadas con fintechs como Lemon Cash. También dio cifras: el piloto de Visa para liquidar pagos con stablecoins —usarlas para saldar obligaciones entre emisores y adquirentes dentro de su red, no como el medio de pago que ve el consumidor final— mueve un equivalente anualizado de US$7.000 millones, y dijo que Visa ya tenía más de 140 programas de tarjetas vinculados a stablecoins a nivel global. Sobre la única excepción a su regla de «cada quien su carril», mencionó a Colombia: sin infraestructura de pagos instantáneos como PIX, ahí sí ve solapamiento.
La resolución que la entrevista no menciona
El 30 de abril de 2026, el BCB publicó la Resolución BCB 561, vigente desde el 1 de octubre de 2026. Buena parte de la cobertura en inglés la resumió como «Brasil prohíbe las stablecoins» — una lectura imprecisa. La resolución no prohíbe usar stablecoins en general: restringe su uso dentro del eFX, el circuito de cambio electrónico que usan las fintechs de remesas para pagos internacionales. Una empresa que opere en ese circuito ya no podrá usar USDT, USDC u otra stablecoin para liquidar con su contraparte en el exterior; esa liquidación —el paso donde el dinero cambia de manos con la contraparte extranjera— deberá hacerse por cambio tradicional o mediante una cuenta en reales de un no residente en Brasil. El abogado brasileño Thiago Amaral lo resumió a Migalhas: «la resolución no prohíbe las stablecoins en Brasil; impide que el prestador de eFX use activos virtuales para liquidar pagos o cobros con su contraparte en el exterior». Las empresas que hoy prestan eFX sin estar entre las entidades autorizadas pueden seguir operando si piden autorización al BCB antes del 31 de mayo de 2027; si no lo hacen, o si el pedido es rechazado, tienen 30 días adicionales para cesar el servicio.
Dónde queda la promesa de «cada quien su carril»
La regla no toca PIX ni prohíbe tener stablecoins. Cierra una de las vías reguladas para el tipo de flujo que Souza describió como territorio propio de las stablecoins — no dice que las stablecoins ya no puedan cruzar la frontera brasileña, sino que un proveedor de eFX no puede usarlas como riel de liquidación frente a su contraparte extranjera. Un cliente puede seguir adquiriendo stablecoins bajo el marco específico para proveedores de activos virtuales, un carril regulatorio distinto. Tampoco es público si el piloto de liquidación de Visa —descrito por la empresa como liquidación entre Visa y los emisores/adquirentes de su red, no eFX frente a una contraparte extranjera— encaja en la definición que ahora exige autorización. La entrevista de julio no lo aclara, y tampoco ninguna comunicación posterior de Visa disponible hasta ahora.
La resolución no contradice a Souza en el sentido literal: PIX y las stablecoins siguen resolviendo problemas distintos. Pero una de las vías reguladas para el flujo transfronterizo que ella describe tiene, desde octubre, un límite que antes no existía. La coexistencia que Visa promociona no depende solo de que ambos productos sirvan para cosas distintas, sino de si quienes mueven ese dinero entre fronteras operan dentro del circuito eFX ahora restringido, o fuera de él.
Qué confirmaría o refutaría esto
Si de aquí a octubre Visa Connector, Lemon Cash u otros programas que Souza citó como flujo transfronterizo con stablecoins terminan clasificando como eFX y necesitan tramitar autorización ante el BCB, la fricción entre el discurso de coexistencia y la regla real queda confirmada. Si operan fuera de esa definición —por ser liquidación de red o adquisición de activos virtuales bajo otro marco—, la separación de carriles que describe Souza se sostiene.
Este artículo es periodismo informativo y no constituye asesoría legal ni financiera. Las implicaciones regulatorias varían según el país del lector.




