La Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) publicó el 1 de septiembre de 2026 un documento de consulta —identificado como P015-2026— que propone modificar la Ley de Servicios de Pago para permitir, por primera vez, que stablecoins con participación extranjera operen bajo su marco regulatorio. Pero el titular de «Singapur le abre la puerta a las stablecoins extranjeras» simplifica de más: lo que la MAS propone no es una apertura general, sino dos mecanismos estrechos y condicionados, activados caso por caso.
Dos caminos, no una puerta abierta
El primero es la Emisión Multi-Jurisdiccional (MJI), habilitada por una nueva sección 100A de la ley. Bajo esta figura, la MAS podría eximir caso por caso a una stablecoin co-emitida por una entidad autorizada en Singapur y un co-emisor extranjero —que no necesita estar incorporado en el país— siempre que las reservas combinadas sigan sumando el 100% de la circulación global del token. No es una autorización automática: cada arreglo se evalúa por separado según qué tan bien se gestionen los riesgos.
El segundo mecanismo es un régimen de reconocimiento, separado del anterior: la MAS podría reconocer stablecoins emitidas y reguladas íntegramente en el extranjero, bajo un marco que considere «sustancialmente equivalente» al suyo y con cooperación de supervisión activa entre reguladores. Este camino apunta a un uso específico —liquidación mayorista transfronteriza (wholesale)— y no al público minorista.
Por qué en 2023 dijo que no
Cuando la MAS cerró su marco de stablecoins de un solo componente (SCS) en 2023, exigió explícitamente que la emisión fuera exclusiva desde Singapur. Citó entonces tres obstáculos concretos: dificultad para establecer equivalencia regulatoria y cooperación con otras jurisdicciones, problemas técnicos para rastrear el origen de reservas mezcladas entre países, y la duda de si las reservas guardadas en el extranjero alcanzarían para cubrir los rescates en caso de estrés. En 2026, tres años después, el regulador atribuye el giro a lo que llama la «maduración» de la regulación de stablecoins a nivel global —en referencia al avance de marcos como la ley GENIUS en Estados Unidos y MiCA en la Unión Europea— sin explicar en el documento cómo resolvió, en la práctica, los tres problemas técnicos que citó en 2023.
Lo que no cambia
El resto del marco de 2023 queda intacto y sigue aplicando tanto a los emisores locales como a los nuevos arreglos multi-jurisdiccionales: reservas equivalentes al 100% del valor en circulación, guardadas en cuentas fiduciarias segregadas; atestación independiente mensual publicada en el sitio del emisor; capital mínimo de S$1 millón o el 50% de los gastos operativos anuales, lo que sea mayor; y rescate al valor par dentro de cinco días hábiles. La consulta de 2026 añade además pruebas de estrés trimestrales obligatorias y planes de recuperación y cierre ordenado —exigencias que no existían en el texto original—, más la protección de los fondos que un cliente entrega antes de que se emita el token. Se mantiene, sin excepción, la prohibición de pagar interés, rendimiento o cualquier beneficio calculado sobre las tenencias de stablecoins reguladas.
La misma lógica en Washington y Bruselas
Esa prohibición no es un capricho de Singapur. La ley GENIUS de Estados Unidos y el reglamento MiCA de la Unión Europea también impiden a los emisores pagar interés a los tenedores de stablecoins, y Hong Kong sigue el mismo camino. La lógica que comparten los tres regímenes es idéntica: si una stablecoin paga rendimiento, deja de funcionar como instrumento de pago y empieza a competir con los depósitos bancarios como producto de ahorro, algo que la MAS y sus pares prefieren evitar por ahora.
Ho Hern Shin, subdirectora gerente de Supervisión Financiera de la MAS, resumió la intención declarada del organismo: las enmiendas legislativas propuestas «darán efecto a un marco de stablecoins que promueve la innovación financiera responsable», y añadió que, bien reguladas, estas monedas «pueden servir como un activo de liquidación creíble en los mercados financieros tokenizados».
La consulta pública de la MAS cierra el 16 de octubre de 2026. La señal que conviene vigilar no es si Singapur «abrió la puerta», sino a qué jurisdicciones termina llamando «sustancialmente equivalentes» cuando publique las reglas finales: ahí se sabrá si esto habilita stablecoins como USDC o USDT bajo supervisión cruzada, o si se queda en un mecanismo simbólico que casi nadie usa.
Este artículo es periodismo informativo y no constituye asesoría legal ni financiera. Las implicaciones regulatorias varían según el país del lector.




