Por María Guzmán — CryptoArepa | Conexión Venezuela
En Venezuela, millones de personas usan la stablecoin USDT —un dólar digital— para algo muy concreto: proteger lo que ganan de un bolívar que pierde valor cada semana, y mover dinero por fuera del banco. No es un fenómeno de nicho. Esto es cómo funciona, cuánto cuesta de verdad y el riesgo que casi nadie te cuenta.
Qué tan grande es esto, en números
Primero, el tamaño, para que se entienda que no es cosa de cuatro tecnólogos. Según el Índice de Adopción Cripto 2025 de Chainalysis, Venezuela está en el puesto 18 del mundo, y sube al 9 cuando se ajusta por población: es decir, en proporción a sus habitantes, pocos países usan tanto cripto. Entre julio de 2024 y junio de 2025, el país movió unos US$44.600 millones en cripto, el cuarto volumen de América Latina, y se estima que cerca del 10% de los venezolanos tiene hoy alguna forma de criptomoneda. El economista Asdrúbal Oliveros, de la consultora venezolana Ecoanalítica, lo dice sin rodeos: el USDT ya es el principal criptoactivo de personas y empresas en el país. Solo en operaciones P2P, la academia de criptoactivos de la UCAB calcula que Venezuela mueve entre US$150 y US$300 millones cada mes.
La razón es la de siempre: el bolívar no aguanta. El Fondo Monetario Internacional proyecta una inflación de 387,4% para Venezuela en 2026. Guardar ahorros o cobrar en bolívares es perder plata todos los días. Por eso buena parte de la población se mudó a un dólar que vive en el teléfono: el USDT, una stablecoin (moneda digital) atada al valor del dólar. Tan metido está que hasta el propio Estado lo usa: según Oliveros, Venezuela cobra buena parte de sus ventas de petróleo a Asia en USDT, y el gobierno reparte esos dólares digitales a la banca a través de plataformas autorizadas como Crixto y Kontigo.
Para qué lo usa la gente
No es para especular. Las dos columnas son las remesas y el ahorro. Venezuela recibió cerca de US$6.000 millones en remesas en 2025, según Diálogo Interamericano, y el cripto se volvió un canal clave para moverlas: Chainalysis estimó que en 2023 alrededor del 9% del total —unos US$461 millones— entró por esa vía, esquivando comisiones de hasta 7% de los servicios tradicionales y los tres días de espera de una transferencia bancaria. A eso se suma el día a día: comercios que cobran en dólares digitales, familias que guardan su colchón en USDT en vez de en bolívares, y trabajadores que reciben parte de su pago así.
El motor de todo esto es el P2P (peer-to-peer): operaciones de billetera a billetera, sin intermediario. TRM Labs encontró que más del 38% del tráfico cripto desde Venezuela va a una sola plataforma global de intercambio P2P. Ahí es donde se cambia USDT por bolívares y viceversa, llenando el hueco que dejó un sistema bancario poco confiable. Eso sí, pagar directo depende del comercio: muchos negocios aceptan USDT en su billetera, pero en otros toca cambiarlo primero por bolívares en una plataforma P2P y pagar con pago móvil.
Por qué TRON y no otra red
El USDT se puede mover por varias redes (blockchains). En Venezuela, la que se impuso para las transferencias pequeñas y del día a día es TRON. A nivel mundial, Ethereum volvió a concentrar más dólares digitales, pero para mover montos chicos —menos de US$1.000— manda TRON, y eso es justo lo que hace el venezolano de a pie.
Aquí hay algo que sorprende: TRON no es la red más barata. Mover USDT por BNB Chain (otra red, conocida como BEP-20), por ejemplo, suele costar menos, apenas centavos. TRON ganó por otra cosa: el efecto red. Casi todos los comercios, las casas de cambio P2P y las mesas de operaciones del país esperan recibir USDT por TRON, así que es donde más fácil encuentras con quién operar. Ganó por aceptación y liquidez, no por ser la más económica. A eso se suma la velocidad: la transferencia se confirma en segundos.
Cuánto cuesta de verdad (no es gratis)
Aquí hay que ser claro, porque circulan cifras engañosas. El costo depende del método. Si simplemente se “queman” TRX para pagar la comisión —lo que hace la mayoría de usuarios ocasionales—, una transferencia de USDT en TRON cuesta hoy entre US$1,60 y US$4 aproximadamente, y sale más caro (puede llegar a unos US$8) si envías a una billetera que nunca ha recibido USDT. Ese costo baja a alrededor de US$0,20 a US$1 si rentas “energía” de la red, y puede ser casi cero si tienes TRX en staking o usas el servicio de transferencias sin gas.
Una reforma de agosto de 2025 abarató estas comisiones casi a la mitad, pero como el precio del TRX subió, la cuenta en dólares volvió a moverse. La conclusión práctica: es mucho más barato que un banco o una remesa tradicional, pero no es “gratis” ni “centavos” a menos que sepas optimizarlo.
El riesgo que casi nadie te cuenta: el “botón de congelar”
Aquí va lo que más importa y menos se dice. El USDT no es efectivo: es un dólar emitido por una empresa privada, Tether, que tiene la capacidad técnica de congelar el saldo de cualquier billetera, en cualquier parte del mundo, al instante. Y no es teoría: a lo largo de su historia, Tether ha congelado más de US$4.000 millones en USDT a pedido de gobiernos y autoridades.
Dos datos que tocan de cerca a Venezuela. Primero: más de la mitad de todo el USDT congelado en el mundo está justo en la red TRON, la que más se usa en el país. Segundo: Venezuela está bajo fuertes sanciones de Estados Unidos, y desde fines de 2023 Tether congela de forma automática las direcciones que aparecen en las listas de sanción de la OFAC.
¿Y el usuario común, que no hace nada ilegal? También puede caer, por algo que se llama “contaminación”: si en una operación P2P recibes unos USDT que antes pasaron por una billetera marcada —por un fraude, un hackeo o una dirección sancionada—, tu saldo puede quedar bloqueado sin aviso, y a veces de forma permanente. No hay servicio al cliente ni una apelación sencilla; muchos se enteran solo cuando intentan mover su dinero y no pueden.
Que quede claro, para no exagerar: a la inmensa mayoría de los venezolanos que usan USDT no les pasa esto, y guardar valor en dólares sigue siendo muchísimo mejor que verlo derretirse en bolívares. Pero conviene entender la regla de fondo: el dólar digital no es plata en el bolsillo. Es plata que depende de un tercero —de que Tether no congele tu saldo y de que de verdad tenga los dólares que dice respaldar—. Por eso vale cuidar con quién operas en P2P y no concentrar todos tus ahorros en un solo lugar.
Lo que lees es análisis periodístico basado en datos verificados, no una predicción ni una recomendación de inversión. CryptoArepa informa, no recomienda.





