StringZ Holding RSC (DE) LLC, el vehículo respaldado por el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan —asesor de seguridad nacional de Emiratos Árabes Unidos y hermano del presidente Mohamed bin Zayed— y por coinversionistas, posee el 49% de WLTC Holdings, matriz del banco cripto que la familia Trump busca lanzar con World Liberty Financial. Es la mayor de las tres participaciones en esa estructura. Pero el documento con el que la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) aprobó preliminarmente el banco, el 14 de agosto de 2026, tiene algo que buena parte de la cobertura no explica: StringZ firmó, junto a los otros dos accionistas, un compromiso de pasividad que lo obliga por escrito a no intervenir en la gestión del banco pese a tener casi la mitad de su capital.
Lo reportó el Wall Street Journal el 27 de agosto de 2026; CNBC lo confirmó.
Dos participaciones del 49%, no una
La mayoría de las notas mezcla dos historias distintas. La primera es de enero de 2025: días antes de la investidura de Trump, un vehículo llamado Aryam Investment 1, también ligado a Tahnoon, compró el 49% de World Liberty Financial —la matriz de todo el proyecto cripto de la familia—, un acuerdo atribuido por la prensa a Eric Trump, detrás de las cifras de «500 millones de dólares» de entonces. La segunda es la que reveló el WSJ ahora: un 49% distinto, en una empresa distinta —WLTC Holdings—, creada para sostener el banco fiduciario nacional que la OCC acaba de aprobar de forma condicional. Son dos apuestas separadas del mismo círculo, no la misma noticia contada dos veces.
Qué banco es este y qué haría
La OCC (Decisión Corporativa #1385) identifica al solicitante como SC Financial Technologies LLC, con domicilio en Miami, Florida, y fija Bay Harbor Islands como sede principal del banco propuesto. Sus tres funciones: emitir y redimir la stablecoin USD1 manteniendo sus reservas, custodia fiduciaria a clientes institucionales y conversión entre stablecoins, asumiendo los activos y pasivos de USD1 que hoy administra BitGo Bank & Trust. USD1 tenía, a junio de 2026, una oferta circulante cercana a los 4.400 millones de dólares, según reportes.
La aprobación es preliminar, no definitiva: exige un capital Tier 1 mínimo de 20 millones de dólares, 180 días de gastos operativos cubiertos en activos líquidos elegibles, aviso previo de 60 días —con no objeción expresa de la OCC— para cambios significativos del negocio, y aprobación previa para directores y ejecutivos senior, incluidos los responsables de cumplimiento, BSA, tecnología, seguridad de la información y fideicomiso.
La letra pequeña: todo lo que StringZ prometió no hacer
El compromiso de pasividad no es una frase genérica: es un anexo del expediente que enumera lo que StringZ no puede hacer. No puede proponer directores que compitan con los nominados por la gerencia, buscar información no pública del banco, comunicarse con el personal para influir en decisiones, incidir en dividendos, inversiones, precios, personal u operaciones, firmar acuerdos que limiten las facultades de la gerencia, solicitar votos por poder, ni usar la venta de sus acciones como presión. Si incumple cualquiera de esos puntos, el texto establece que se considerará que ejerció control sobre el banco, exponiéndolo a una acción administrativa de la OCC.
Lo que la OCC dice —y lo que deja fuera— sobre el vínculo
La decisión aclara su propia posición: World Liberty Financial Inc. «no es parte de esta solicitud», y sus inversionistas «no tendrían una inversión en, ni control sobre, el banco». El documento agrega que la revisión de CFIUS «está fuera del alcance» de este trámite. La OCC evaluó la estructura societaria aislada del historial de Tahnoon en World Liberty Financial, y dejó la pregunta de seguridad nacional para otro proceso. Ahí está la distancia entre «poseer el 49%» y «controlar el banco»: el compromiso de pasividad —y el propio diseño regulatorio de la OCC— existen para impedir lo segundo.
Lo que ya generó fricción
La participación de 2025 ya motivó a los senadores demócratas Elizabeth Warren y Andy Kim a pedir una revisión de CFIUS sobre la inversión emiratí en World Liberty Financial, según Reuters. La Casa Blanca, por voz de la vocera adjunta Anna Kelly, respondió que no existe conflicto de interés y que Trump «solo actúa en el mejor interés del público estadounidense».
Qué mirar de aquí en adelante
La OCC aún debe dar su aprobación final para que el banco opere. Esa decisión —y si algún regulador retoma la pregunta de CFIUS que la OCC dejó fuera de su alcance— es la señal concreta a observar: un compromiso de pasividad vale lo que valga su cumplimiento verificable, algo que todavía no se ha probado.
Este artículo es periodismo informativo y no constituye asesoría legal ni financiera. Las implicaciones regulatorias varían según el país del lector.




