Zelle, la app de pagos entre bancos estadounidenses, llegó a mover cerca del 28% de las transacciones digitales en dólares entre venezolanos. Hoy esa cifra cayó a 9%. Lo documenta un estudio de la Universidad de Oxford sobre remesas alternativas venezolanas, publicado en enero de 2026. La caída no significa que los venezolanos volvieron al bolívar: coincide con el auge de otro instrumento dolarizado, el USDT, que según datos de TRM Labs concentra el 90,2% de los anuncios P2P en bolívares de Binance. Ninguna de las dos fuentes mide si uno reemplazó al otro, pero juntas retratan algo más preciso que «Venezuela se volvió cripto»: una economía que usa varios instrumentos digitales dolarizados a la vez, y cambia de cuál según lo que el momento permite.
Cómo Zelle pasó de app bancaria a canal doméstico, y por qué cayó
El investigador Daniel Robins, del Latin American Centre de la Universidad de Oxford, publicó «Alternative remittances to Venezuela: ad hoc technological diffusion and monetary pluralism» en la revista académica Finance and Space (Taylor & Francis), en línea desde el 15 de enero de 2026, con una corrección editorial el 9 de febrero de 2026.
Su hallazgo central: Zelle, diseñada por bancos estadounidenses para transferencias entre cuentas en EE.UU., fue reapropiada por venezolanos como canal de pagos en dólares sin relación con su propósito original, tanto para remesas en especie (comprar el mercado en línea en dólares para que llegue a un familiar en Venezuela) como para pagos puramente domésticos entre personas dentro del país.
Pero el estudio no describe una plataforma en expansión: describe una que se desinfla. Robins cita una estimación previa de 2021 según la cual cerca del 28% de las transacciones digitales en dólares pasaban por plataformas como Zelle. Esa cifra cayó a «apenas 9%», y el autor atribuye la caída a tres medidas concretas: nuevos impuestos a las transacciones en dólares dentro de Venezuela, el lanzamiento de un sistema doméstico de pagos por código QR, y bancos estadounidenses cerrando cuentas de Zelle sospechosas de uso no autorizado — a lo que se suma la escasez física de dólares en efectivo, que también reduce el uso del dólar digital.
Un detalle que conecta ambos estudios: el propio Robins menciona, en una nota al pie, que negocios pequeños en Venezuela empezaron a usar criptomonedas —stablecoins ancladas al dólar— porque abrir una cuenta cripto es una barrera de entrada mucho más baja que abrir una cuenta bancaria comercial en EE.UU. Binance aparece como el exchange más mencionado para ese uso.
Lo que mide TRM Labs del lado cripto: USDT domina la oferta, no necesariamente el volumen
El Q1 2026 Global Crypto Adoption Index de TRM Labs, publicado el 23 de abril de 2026, ubicó a Venezuela en el puesto 17 del mundo por volumen retail atribuido —US$17.900 millones—, subiendo desde el puesto 22 en el primer trimestre de 2025.
El dato específico: a abril de 2026, de 2.565 anuncios P2P activos para pares con el bolívar (VES) en Binance, 2.313 —el 90,2%— estaban denominados en USDT. Es una medida de la oferta de anuncios publicados, no del volumen total transado; TRM no publica qué porcentaje del dinero que efectivamente cambia de manos en ese mercado corresponde a USDT. Los tres factores que el reporte asocia a esa dependencia: depreciación monetaria persistente, controles de capital que limitan el acceso bancario, y redes de cambio informal que ya existían antes de que llegaran las criptomonedas.
Dos estudios que no se cruzan, pero se pueden leer en la misma dirección
Oxford no cuantifica el peso actual del USDT; TRM Labs no estudia a Zelle. Conectar ambos hallazgos es una lectura editorial de CryptoArepa, no un resultado conjunto de las dos investigaciones — y con esa salvedad, la lectura sostiene la idea que Robins llama «pluralismo monetario»: una economía donde los pagos ocurren en múltiples monedas y objetos de pago distintos, no en una sola. Venezuela no está sustituyendo el bolívar por un único dólar digital: usa varios instrumentos a la vez —efectivo, Zelle, remesas en especie, USDT— y el peso de cada uno se mueve con cada nueva restricción: un impuesto que golpea a Zelle, un banco que cierra cuentas, una red P2P que absorbe la demanda que otro canal deja libre.
La señal a seguir
Si nuevas restricciones a un instrumento (más impuestos, más cuentas cerradas, más controles a exchanges) siguen empujando a los venezolanos hacia el siguiente canal disponible, eso confirma un patrón de sustitución oportunista entre instrumentos, no la victoria de uno solo. La señal contraria —que un instrumento siguiera creciendo incluso sin que otro pierda terreno por una restricción concreta— indicaría dominancia real, no simple relevo.
Las cifras citadas provienen de las fuentes indicadas y responden a la metodología de cada una: distintos proveedores miden distinto y sus estimaciones pueden diferir. Se reproducen como dato, no como veredicto de mercado. CryptoArepa informa, no recomienda.




